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Monday, 11 December 2017 00:17

SALÍ A TOMAR EL BRUNCH EN MANO CALAMITA

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Entrada 191 Mano Calamita

#SalíAVivir el lanzamiento oficial de la propuesta de @manocalamita y me comí  un delicioso #brunch  porque #ComoComoQuiero
02 Mano Calamita UberEats
Brunch es un concepto que no entiendo muy bien ... es decir, me encanta comer, por supuesto que me encanta el brunch, pero no me importa si todavía no tomé mi desayuno, si como algo tarde en la mañana quiero comer de nuevo al mediodía. Bueno, me invitaron a vivir esta situación, me levanté en la mañana, muy temprano y comí algo, un desayuno ligero, luego me fui a cumplir con una cita, a responder a una invitación que me hicieron para conocer el lanzamiento de una nueva propuesta en la ciudad, la nueva línea de Brunchs del mundo del restaurante Mano Calamita, así que desayuné por segunda vez,  o mejor dicho,  tomé mi brunch. Estaba  ¡tan delicioso realmente ! y por supuesto, unas horitas más tarde, tomé mi almuerzo, es decir, fui feliz de nuevo.
03 Mano Calamita UberEatsEl restaurante Mano Calamita está ubicado en El Poblado calle 36 # 10B - 33. Su concepto es 
#comidaviajera, la invitación esta vez era para tomar de bienvenida un coctel hecho con vino espumoso rosado y frutos rojos, luego nos sirvieron un desayuno con un concepto algo americano que traía un delicioso miniwafle, muy suave y esponjoso que tenía encima un huevo pochado y trocitos de calabacín; el huevito estaba perfectamente cocido y la verdura, además de darle color, me pareció un detalle de fina coquetería, porque aquí entre nos, me encanta. Luego vino un segundo plato que consistía en una tostada francesa rellena de nutella, que fue rebosada en avena y luego frita,  acompañada de helado de vainilla. ¡Delicioso!

04 Mano Calamita UberEatsEl plan del #Brunch entonces, que cada vez se hace más común en una vida agitada en la que se reducen los tiempos para dedicarle a los buenos momentos gastronómicos, tiene un lugar en la ciudad que ni pintado. Ahí te dejo la inquitud.  Ahora, si además no tenés tiempo para irte hasta Mano Calamita, entonces te tengo la solución, bajate la aplicación gratuita UberEats, que tiene por supuesto a este restaurante como una de las opciones y unos cuantos cientos más, para que resolvás lo del brunch, el desayuno, almuerzo, comida, algo, mecato, en fin.

A través de esta aplicación puedes buscar la opción que más te guste, seleccionar el plato que quieres, hacer el pedido, pagar y esperar hasta 30 minutos, que es la promesa básica… ¡¿Qué tal?!  Si no la has descargado… ¿qué estás esperando?
05 Mano Calamita UberEatsYo ya la tengo y además también tengo esta gorra y las gafas que fueron un regalo que nos tenía @UberEATS-col

El evento estuvo delicioso, #Salí incluso premiado porque hicieron una rifa de un bono de descuento para comer en Mano Calamita y fui yo el elegido…  ahora, ajugar el Baloto, porque estoy en racha, ya es el tercer premio que me gano en dos meses, ahhh y además les cuento que me enamoré musicalmente de @nanabaudelarie que estuvo ambientando con su propuesta musical el evento, ¡qué voz tan armoniosa!, qué energía tan bacana la de esta nueva estrella local que comenzará a brillar con luz propia muy pero muy fuerte, muy pronto. Uno de sus músicos es Jorge Lyar, un bajista y gutarrista ¡del Piuts! Que tuve la fortuna de entrevistar en el programa de radio, cuya nacionalidad es chilena y está aquí porque le cayó sin más, la llamada “maldición paisa” que en realidad es una bendición, pues se enamoró de una paisa, y se vino a vivir aquí a Medellín.  Saludos para él y su esposa, mi amiga y compañera de trabajo Luisa Montalvo.
06 Mano Calamita UberEatsYo 
#Sali a conocer estas interesantes propuestas, me encantaron y creo que van a dar mucho de qué hablar en la ciudad, ahora te toca a vos salir a comer, a viajar, a vivir.

Escucha el Podcast de esta aventura siguiendo el link o dándole click a la siguiente fotografía:

https://www.youtube.com/watch?v=UgXYz6EnvpA

07 Mano Calamita UberEats

 

 

 

Friday, 24 November 2017 22:30

SALÍ A COMER EMPANADAS EN PICA PICATTA

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01 Salí a comer a PicattaEl cambio es bueno, siempre y cuando nos sirva para evolucionar y seguir adelante por supuesto. Aquel que no cambia de perspectiva o de pensamiento al ver que está equivocado es un tonto. Yo recuerdo que cuando era adolescente, aunque adoraba comer, sentía una cierta aversión a hacerlo en público. Alguna vez llegué incluso a pensar que me hubiera gustado que el acto de comer fuera absolutamente privado, que se debería de prohibir eso de comer en público. No recuerdo bien por qué lo llegué a pensar, pero tuve una época en la que en serio, odiaba la idea de salir a comer por ahí o ver a alguien comiendo… me molestaba sobremanera ver a otra persona masticando, ¿qué gracioso no? Qué tal que hubiera seguido pensando de esa manera… ¿qué sería de mí? ¿Qué sería de Salí? Afortunadamente cambiamos de parecer, es un acto evolutivo, el hecho de tener la capacidad de ser maleables y de cambiar de rumbo ha hecho por supuesto que estemos en el lugar que estamos como especie. El ser analíticos e inconformes es lo que hace que seamos más grandes, que nos pongamos metas más altas y que lleguemos más lejos. La  historia que les traigo, también tiene que ver con esa visión y capacidad que tenemos los humanos de apostarle a los sueños, a cambiar el rumbo en busca de un sueño. Los voy a invitar a salir a comer conmigo unas de las empanadas más ricas que he probado en mucho tiempo. Laura y Darwin son un par de esposos que adoran la buena comida y la buena vida.

02 Salí a comer a PicattaDedicados por un tiempo a trabajar en cosas que nada tiene que ver con la gastronomía, simplemente un buen y afortunado día, decidieron que se dedicarían a eso que tanto les gusta y aman de la vida. Se les presentó la oportunidad de montar su primer negocio de comidas y no lo dudaron ni un segundo. Ahora se dedican a generarle sonrisas a cuanto transeúnte pase por su negocio Pica Picatta  en el sector Suramericana y se detenga a pedirles una, dos y hasta tres de sus deliciosas empanadas rellenitas de queso y otras delicias. ¿Qué sería de nosotros los comilones felices si ellos no hubieran cambiado el camino?  salí a comer en Pica Picatta.

07 Salí a cambiar de rumboCambiar para evolucionar siempre será bueno, mirar hacia atrás en nuestra historia y notar que justo en esas partes en las que decidimos hacer un cambio radica la felicidad que tenemos hoy, es la prueba de que de vez en cuando vale la pena cambiar el rumbo. La historia de Laura y de Darwin también es una invitación a cambiar de rumbo para perseguir los sueños, ser feliz y hacer felices a otros, porque créanme, esas empanadas son pura felicidad. Decí conmigo Salí a cambiar de rumbo, Salí a comer en Pica Picatta.

No nos digamos bobadas, después de la arepa, la empanada se lleva el segundo lugar como comida preferida por nosotros los paisas. Por eso cuando me dijeron que tenía que ir a conocer a Picatta porque su especialidad eran las empanadas, pero con un toque secreto... ¡me fui volando!
Me comí tres, y eso porque eran las ocho de la noche y a esa hora cierran, hubiera podido con los otros cuatro sabores que ofrecen.
Me comí una rellena de queso con maicitos, y tiene mucho queso, me encantó. Luego una de pollo con queso, esa me la comí con mucho ají (se me hace agua la boca) y la última fue una de queso con bocadillo ¡Wow!, el postre perfecto. 

285 SalíAComer a Picatta
La masa es crocantica, es de maíz, pero tiene un toque secreto porque es un poco dulcecito, sin llegar a serlo, más bien es muy equilibrada entre la sal y el dulce, y tienen mucho queso, ahí me dieron en la vena del gusto. También tienen palitos de queso y empanadas de papa, pero créanme, son un ¡Descreste!
Los encuentras a media cuadra de la estación del metro Suramericana. Suben una cuadra por Ayacucho y voltean como si fueran para el Éxito, la ven ala ven a pocos pasos de la esquina, al frente de una discoteca muy famosa del sector.

Son a $2.000 pesitos cada una.

06 Salí a cambiar de rumbo

Mira el video del podcast en Youtube:

Podcast 3 Pica Picatta

https://youtu.be/3-wiOkdGul4

 

 

Wednesday, 15 November 2017 03:07

¿QUIERES SALIR DE PICNIC CON NOSOTROS?

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#SalíAGanar 

01 Salí todo en comidas

Natalia Lopez Todo en Comidas la invitada al programa de esta semana tiene dos invitaciones dobles para los seguidores de SALÍ

Vamos de Picnic a Ciudad del río, nosotros llevamos la comida y el vino, tú, trae tu acompañante.
Para participar sólo tienes que seguir en Instagram a @todo_en_comidas, comentar este video con el hashtag #QuieroSalirDePicnic y etiquetar a la persona con la que quieres ir. ¡ESO ES TODO!
Tienes hasta el domingo 19 de noviembre para participar.
Sigue, comenta, etiqueta, ¡GANA!

Sigue este link de Facebook para participar, este es el video que debes comentar:

https://www.facebook.com/salidaacomer/videos/1288816724557952/?notif_id=1510714568515931¬if_t=like

Escucha el programa este jueves a las 4pm o el domingo a las 11am por Frecuencia U 940 AM o por este link: http://www.udem.edu.co/index.php/audio-en-vivo 
Y Salí a comer, a viajar, a vivir.

 

Wednesday, 04 October 2017 23:51

SALÍ A COMER COMO UN BORGONDIER

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01 bistró¿No te gustaría probar un poco de la comida más famosa y deliciosa del mundo?

 

Los belgas son unas de las personas que mejor comen en el mundo, su apetito y gustos exquisitos los hacen ser llamados borgondiers, debido a que comen tan bien como los condes de Borgoña, que disfrtaban de las comidas opíparas y ostentosas.

 

La cocina francesa es considerada como una de las más destacadas del planeta, incluso, como la madre de todas las cocinas. Pues bien, el próximo evento gastronómico de SALÍ es para rendirle homenaje a ésta y darte la oportunidad de ir al cielo y volver, con la propuesta de Guy, un nativo de Bélgica que nos deslumbrará el próximo sábado 7 de octubre con lo que él mismo llama, 9 explosiones de sabor en tu paladar.
Para esta experiencia Guy ha diseñado lo siguiente:

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Como aperitivo, un caviar de berenjena, luego tres entradas: un omelette de cebollina, un mini sáduche de pollo a la andaluz y un fricasé de champiñones; pasaremos al plato fuerte que serán unos medallones de carne de res con tres salsas tradicionales francesas: Salsa de pimienta verde, salsa de provenza y salsa de champiñones flambeados. Como si fuera poco, para finalizar tendremos un postre de chocolate belga y una torda reventada de durazno. ¡Te lo puedes imaginar!

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Todo, por supuesto, se servirá como lo exige la tradición europea, con dos deliciosos vinos para potenciar los sabores. Uno de Carlo Rosi y otro de barefoot,  y claro, un experto sommeliere nos guiará en la experiencia.

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¡NO TE LO PODÉS PERDER!

#Salí a vivir la mejor de las experiencias gastronómicas conmigo:
Fecha: sábado 7 de octubre
Lugar: Restaurante Bistro de Guy - Calle 39D # 73 - 74 Primer Parque Laureles Medellín 
 Hora: 7:30 pm
Inversión: $65.000

Separa tu cupo en el whatsaap 311 361 4273
Y Salí a comer, a viajar, a vivir.

Invitan: @salidaacomer @BistrodeGuy Global Wine & Spirits

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Mira el video aquí:

https://www.facebook.com/salidaacomer/videos/1249780451794913/

01 SalíAComer a Perú con Alma

¡Sí esta no es la vida que nos merecemos, por lo menos es la que nos estamos dando!
Nuevo Evento Gastronómico de SALÍ #SalíAVivirLaNochePeruana

Este 6 de septiembre #Salí conmigo a disfrutar lo mejor de una de las mejores gastronomías del mundo en el restaurante Perú con Alma
Tenemos preparados para vos tres momentos ¡de locura! 

Entrada: Edamame y Gyosas: el edamame es un vegetal hervido y adobado con sal que te va a dejar alucinando por lo sencillo y delicioso que es, son granitos de soja; Las gyosas son las "empanadas" japonesas, son unos ricos envueltos de carne molida de cerdo. 

246 SalíAComer Edamame y Gyosas
Plato fuerte: Un arroz al estilo japonés acompañado de unos vegetales y medallones de carne de cerdo en rollo asados al tepanyaki, conocida plancha japonesa, que serán procesados ante nuestros ojos.

251 SalíAComer Yakibuta y vegetales
Y de postre un Suspiro Limeño: no hay nombre más adecuado para la suavidad y ligereza de este dulce que trae crema, arequipe y fresas.

252 SalíAComer Suspiro limeño


Además, por supuesto, un sommeliere de Global Wine & Spirits nos guiará a través de la experiencia con las bebidas más adecuadas para cada momento y nos enamorará potencializando cada bocado con su saber.

253 SalíABeber vino rojo Carlo Rossi

Hablaremos del Perú, habrá historias de los platos, haremos amigos... viviremos una noche perfecta, tal y cómo nos la merecemos.
Recuerda que en esta vida empacamos para llevarnos con nosotros, los mejores recuerdos
¿estás listo para construir uno de esos?

Inversión $65.000 por persona
Fecha: Septiembre 6 de 2017
Hora: 7:30 pm
Lugar: Restaurante Perú con Alma, Mall Interplaza Tv. Inferior # 10c-228, Medellín

Este evento es patrocinado por Global Wine & Spirits
Es necesario que hagas tu reserva previa
Whatsapp: 311 361 4273
Correo: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Y SALÍ A COMER, A VIAJAR, A VIVIR.

¿Cuál es el estilo de vida que quieres vivir?01 final

#SalíAComer este miércoles 16 de agosto conmigo en el próximo #EventoSalí.
Esta vez disfrutaremos lo mejor de la comida italiana en el restaurante El Graspo de Uva.
El menú propuesto por don Giorgio, un natural de Verona Italia, está ¡de rechupete! 
Primera entrada: dos porciones de pizza: capricciosa y marghuerita.

01 SalíAComer a Graso de Uva
Segunda entrada: Carpaccio de res (láminas finas de carne de res, queso parmesano, rúgula y aceite de oliva)
Plato fuerte: Penne a la Cubana. (Unas pastas cortas con una salsa de tomate y un poco de picante deliciosa)

02 SalíAComer a Graspo de Uva
Postre: Salami de chocolate (láminas deliciosas de un rollo de chocolate y helado)

233 SalíAComer Salami de chocolate

Pero eso no es todo, don Giorgio nos tiene a los asistentes un regalo gastronómico, tendrás que ir para saber de qué se trata... así que no serán cuatro momentos, tal vez sean cinco.
Cada plato será maridado con un vino diferente, seleccionado por él, que es un experto y Jorge Betancourt Tobon de productos Patagonia, la experiencia será redonda.
Además don Giorgio nos contará sus mil y una aventuras al rededor de la gastronomía y el vino. 

03 SalíAComer a Graspo de Uva
Haremos amigos, habrá regalos y bonos de descuento, disfrutaremos juntos de una noche sin igual y ¡deliciosa!

Esta experiencia gastronómica mediterránea maravillosa sólo por $65.000
Haz tu reserva ya mismo por Facebook o Instagram, me encuentras como @salidaacomer o en el Whatsaap 311 361 4273

Fecha: Miércoles 16 de agosto de 2017
Lugar: El Graspo de Uva Calle 9 No. 43B-55 Media cuadra abajo del Parque del Poblado 
Hora: 7:30 pm

 

Mira el video en este link de Salí en Facebook:

https://www.facebook.com/salidaacomer/videos/1211485225624436/

01 SalíAComer a Venezuela“Genio y figura hasta la sepultura”, esa frase la usaba mi abuelita para referirse a esos rasgos de la personalidad de alguien, que le destacan y de los cuales no puede escapar ni aunque tratase de ocultarlos. Pues bien, uno de los míos es el de mi relación con la comida. Yo soy grandecito así que el hecho de que tenga una corporalidad abultada sumada a que me encanta hablar de comida, por supuesto hace deducir a cualquiera que me conozca que soy un comilón, es decir, que me gusta comer rico y en grandes cantidades. Y no…  no lo dude, porque eso es completamente cierto y esa es la razón principal por la cual existe este blog.

01 Tequeños

Pues bien, cuando llegué a Venezuela y comencé a conocer a todas esas personas maravillosas que hicieron parte de mi experiencia, por su puesto en nuestras conversaciones se hizo obvio el tema de la comida. Mi naturaleza preguntona atacó por todos los flancos con el ánimo de saber sobre la comida típica, las plazas de mercado, los restaurantes y ofertas gastronómicas, el concepto mismo de comer, si se hace solo, en familia, entre amigos, en pareja, sobre la comida del día a día, del mecato que en Puerto Ordaz es conocido como “bala fría”, mientras que en otras partes de Venezuela se le conoce como “pasapalos”, y pregunté muy especialmente por el concepto de comida callejera, porque andaba antojadísimo de un producto que a mi modo de ver, tenía inundada la ciudad. Para que se hagan una idea de a qué grado está ese producto presente en la vida de los guayaneses: es como si alguien viniera a Medellín y empezara a ver como en cada vitrina, en cada tienda, en cada esquina, hay empanadas. Allá en Venezuela, el producto que se merece esta comparación se llama: “Tequeño” que es un envuelto en masa frita y que por dentro trae en especial, queso, pero también dulce de guayaba, o pollo, o carnes frías, incluso vi unos “tequeños sofisticados” rellenos de carne de cangrejo. Voy a decir algo para que me entiendan más fácil pero que bien me podría estar haciendo merecedor de un “calvazo” de mi amigo Carlos Placencia, el alcahuete gastronómico que fue quien más me ilustró en ese ámbito en mi estancia en Puerto Ordaz, y estoy seguro de que a él no le gustaría mucho mi comparación, porque es muy diferente, pero que me parece válida a modo de ilustración. El tequeño a simple vista, parece un humilde palo de queso –aquí vendría el calvazo- pero no lo es, aunque te pongan mermeladas para disfrutarlo. La masa es diferente porque aunque es frita no es tan grasosa y el queso que trae por dentro es el queso guayanés, que como ya se los dije en un post anterior, es de allá y punto.

La anterior imagen de tequeños fue tomada prestada de la página: https://www.clasf.co.ve/pasapalos-mini-teque%C3%B1os-pastelitos-25-unid-en-venezuela-2897903/

En una de esas conversaciones con Carlos, no sé, tal vez al verme tan curioso y deseoso de saber más de su cultura y además, como yo finalmente en la Posada Merú tenía el desayuno cubierto, pero el almuerzo y la comida no, pues, a modo de solución me ofreció la oportunidad de matar dos pájaros de un solo tiro y se ofreció como guía y acompañante para llevarme a conocer un lugar que me gustó mucho y me impactó, al que se va a comer sólo comidas rápidas; y el nombre que tiene está que ni pintado pues me iba a llevar a conocer “La calle del hambre”.

02 SalíAComer a VenezuelaFuimos a mitad de la semana, un miércoles, así que asumo que los fines de semana este lugar ha de ser un completo hit. Don Marcelino, el señor encargado de transportarme por la ciudad, nos llevó a eso de las siete de la noche. El lugar queda en medio de un sector residencial, está rodeado por todos los flancos de urbanizaciones de todo tipo; a primera vista es un inmenso lote pavimentado del tamaño de una cuadra. No está encerrado por mallas ni nada que se le parezca, sólo lo enmarca la acera que lo circunda y eso sí, tiene un solo punto de entrada y de salida por la calle principal. En todo el marco interno hay ubicados una variopinta suerte de foodtrukcs con ofertas simples y complicadas. Al frente de cada propuesta hay un espacio bastante amplio destinado para mesas y sillas, muchas, no supe si lo que se pone al frente pertenece a cada puesto de comidas o eso está destinado por la administración del complejo, sin embargo al cálculo, asumo que al frente de cada carro restaurante hay entre veinte y treinta mesas plásticas con suficientes bancas para sentar a un batallón.

03 SalíAComer a VenezuelaImaginen pues un lugar como este del tamaño de una cuadra, cuyos bordes externos tienen foodtrucks con propuestas de hamburguesas, perros, sánduches, pollo frito, tequeños, comida tex mex, comida china, sushi, wafles, en fin, una segunda línea interna marcada por mesas y sillas para los comensales, la tercera línea es para la circulación de los vehículos en una sola dirección, y el centro del lugar está destinado para el parqueo. El concepto lo confieso no lo conocía, me gustó y según me contaron, no es sólo de esta ciudad, sino que “calles del hambre” en Venezuela, hay muchas… (por supuesto, estoy hablando del concepto).

Ese miércoles que me llevaron, el sitio estaba muy concurrido. Al llegar le quise dar una vuelta al lugar, a pie, para poder dimensionar todo. Como toda esta aventura comenzó conmigo preguntando por la comida típica y las costumbres de los lugareños, el sitio indicado para esta incursión gastronómica era por supuesto el foodtruck de sushi… — ¿Ya frunciste el ceño? Si no, es porque no estás prestando atención—. A ver, el puesto obvio era el que ofrecía la comida rápida típica venezolana: Sorry Fast Food, un foodtruck muy colorido, decorado con el tricolor amarillo, azul y rojo, pero no sólo de la bandera venezolana, sino también de la colombiana, porque el dueño es un paisano. Tuvimos que hacer fila y conseguir mesa luego, aunque no fue difícil, tampoco fue cuestión de escoger el lugar que más nos gustaba, si no el que más se acercara a nuestro gusto.

04 SalíAComer a VenezuelaEl menú ofrece unos treinta platos, aunque muchos son simples variaciones de otros, todos eso sí, reconocibles o medianamente reconocibles porque también en eso somos muy parecidos. Carlos quería que yo probara de todo y bueno, casi me mata porque si bien no fue todo, cosa por demás imposible, si se pidió lo más grande y bastantudo de todo.

Pagamos en la caja unos $20.000 BVs y a la mesa llegó:

05 SalíAComer a VenezuelaUna hamburguesa de carne de res y de pollo. Este “pequeños pedacitos de alegrías” como diría Apu el de los Simpsons, no era pequeña, tenía unos muy buenos pedazos de carne de res asada, ojo, en filete, no era molida y el de pollo era igual; muy bien condimentados y jugosos, venían metidas entre una deliciosa ensalada de repollo, zanahoria y piña, traía tomate en rodajas y por supuesto queso, pero rayado y un buen pan dorado con sus respectivas y características semillas de ajonjolí. Me la comí con ganas, estaba rica y era de buen tamaño, cosa que agradecí pero no tanto porque la hamburguesa —que no sé si debería llamarse así, o sí sería más apropiado llamarla sánduche— era apenas el aperitivo de esta experiencia.

El plato fuerte era un Pepito de 80 cms. Confieso que no conocía el concepto y sin embargo me es familiar, ya ustedes juzgarán. La base del producto es un pan alargado, como una baguette, te lo venden de 40 cms de 80 cms y hasta de un metro; está abierto por encima, como un perro y te ponen adentro una ENORME cantidad de cosas deliciosas. Carlos por supuesto pidió el más completo de todos que a la final, parecía una picada de carnes con ensalada y salsas metida en un pan. Traía carne de res, de cerdo y de pollo cortadas en trozos, cebolla blanca picada, tomate picado y lechuga, traía tocineta y salsas de combate…  estaba ¡de infarto! Literal y figurativamente hablando. Muy sabroso, en verdad os digo hijos míos, sin embargo, combinado con la hamburguesa quedé casi que de hospital. He de confesar que primero me comí sólo la mitad, por supuesto, compartí con mi anfitrión, no faltaba más, segundo, me lo comí todo con gusto, como di no me hubiera comido antes otra cosa, y tercero, que la sensación del pan no me pareció la correcta, porque es de corteza dura y me hacía sentir inseguro al dar el mordisco, me dio miedo al comerlo de que me lastimara las encías o el paladar.

174 SalíAComer PepitoEl banquete lo pasamos con té de dispensador, ya saben, por aquello de que hay que cuidar la línea, y con una bebida en la que Carlos insistió mucho que tenía que probar, es una bebida gaseosa nacional, esa que es característica de los venezolanos, mejor dicho, la que a ellos es, como la Colombiana a nosotros… No, y no es la Maltín Polar, que era la que yo pensaba que los representaba, la que me tomé se llama Frescolita, es roja, burbujeante y tiene un sabor muy parecido a la Kola Román que se toma en la costa caribe colombiana.06 SalíAComer a Venezuela

#SalíAComer a la #CalleDelHambre en Puerto Ordaz Venezuela, y prometo que esa experiencia se va a quedar en mi memoria hasta que esté viejito. Los sabores fueron muy pero muy buenos, el concepto del lugar me ha gustado y me impactó por el tamaño, pero en especial, me ha gustado porque ha sido mi primera experiencia de comida callejera internacional y como las primeras veces no se olvidan…  sin embargo la compañía que tuve también hizo de esta experiencia algo único, porque hice un amigo, Carlos Placencia, para toda la vida. Bueno, yo #Salí a Venezuela y tuve una deliciosa, llenadora y gastronómicamente alocada experiencia, ahora te toca a vos, salir a comer, a viajar, a vivir.

01 SalíAComer a la TomasaMuchas expectativas eran las que me acompañaban al momento de sentarme en la mesa del primer restaurante típico venezolano que visitaba en mi vida. No tenía ni veinticuatro horas de estar en este maravilloso país y ya iba a tener mi primera experiencia gastronómica de este tipo. A modo de antesala, don Marcelino, el conductor y guía turístico designado para que me llevara y trajera por los sitios a conocer en Ciudad Guayana, un ingeniero constructor peruano, con más de cuarenta años de experiencia en construcciones civiles, dueño de una importante empresa constructora que en años pasados había tenido bajo sus designios liderar parte del diseño, planeación y construcción de gran parte de la ciudad y sus represas, y que por cosas del destino y por manejo de la política económica de un país tan próspero y lleno de oportunidades, talento humano y recursos naturales, hoy por hoy, conduce su auto por las calles que él mismo ayudó a construir, cargado de turistas que se hospedan en la Posada Merú; este carismático, amable, educado y buen señor, me había emocionado al decirme que me iba a llevar a almorzar a uno de los mejores lugares de la ciudad para probar los sabores característicos de esta región de Venezuela. Me habló de lo que iba a disfrutar con propiedad, como un venezolano más, con esa mezcla extraña de acentos reconocidos por mí de manera individual, pero que jamás había escuchado combinados —no sé si me entiendan— ese acento propio del sur con el del oriente de mi país: a ver, es un peruano que dice “cónchale vale”, “chamo no seas gafo”…   es decir, es como, para que se imaginen algo más cercano, como escuchar a un pastusito diciendo: “Qué viva el cantar del llano camarita”.

02 SalíAComer a la TomasaLa Tomasa es como lo dije antes, un restaurante típico venezolano, y por típico me refiero a que su línea gastronómica es la de los ancestros de la región; su decoración y mueblería es muy familiar para mí, pues se compone de colores vivos combinados patrióticamente: amarillos, azules y rojos se ven en casi todas partes, y no me malentiendan, no es en la bandera, sino en líneas de diseño, bandas, pinturas y plumas de las guacamayas, ave emblemática adoptada como imagen del restaurante. Las mesas y sillas son de madera clara, desnuda y barnizada, lo que hace que el ambiente sea muy cálido y por su puesto esa calidez se apoya en el servicio y buen trato de los camareros.

En tanto me senté me atendió un señor muy amable y servicial que me entregó la carta y que al saber que yo era colombiano y que estaba de visita por su terruño, no lo pensó dos veces y me ofreció lo que me podría dar el espectro más amplio de sabores propios. El pedido pues que llegó en poco tiempo a mi mesa consistió de un plato don carne de res y de cerdo asados en vara, cachapa, queso guayanés y para pasar, un papelón:

03 SalíAComer a la TomasaLa carne asada en vara, por supuesto propia del país hermano, es la que conocemos como “Carne a la llanera” que se asa en varas de hierro dispuestas en cono. Este tipo de asado es muy eficiente, se come a un solo término, el único que existe para los que saben de carnes en Latinoamérica, los argentinos, los uruguayos y ahora sé que los venezolanos: “Bien asado”. La carne estaba muy sabrosa, jugosa y eso es por, como les digo, la forma en la que se asa, pues al estar dispuesta en ese “árbol de hierro”, la gravedad se encarga de que los jugos bañen de arriba hacia abajo la carne. Estaba pues, ¡Deliciosa! en especial, la costilla de cerdo.

La cachapa, elemento del plato que más ansia y curiosidad tenía por conocer. Doblada a la mitad, como una empanada me dio una idea de qué era; me acerqué a olerla y todo se puso confuso, pues el olor me era familiar pero no atinaba a reconocerlo. La palpé con los cubiertos y me di cuenta de lo suave de su consistencia, se hundía y recuperaba su forma inicial fácilmente, así que llegó la hora de llevármela a la boca y entonces todo fue claro para mí, el olor se unió al concepto; maíz dulce tierno, hecho masa y asado sobre una plancha…  ya saben cómo funciona esto, el cerebro busca referentes inmediatos, relaciona la información y entonces lanzas conjeturas que pueden ser no muy apropiadas para los conocedores, pero que al igual te ayudan a procesar la información para partir desde un punto conocido. ¿A qué me supo? A arepa de choclo. Pero no lo es, pues su presentación y su consistencia no son parecidas. La cachapa es más similar a una panqueca; es grande, húmeda, delgada, esponjosa y suave, su sabor es equilibrado entre lo dulce y lo salado de una manera sutil, es deliciosa y combinada con el queso guayanés, pues bueno, juntos hacen el “casao” perfecto, es un maridaje como el de nuestra arepa de choclo con quesito.

04 SalíAComer a la Tomasa

El queso guayanés es una de esas exquisiteces que descubrí y que voy a llevar en mi corazón de comilón para toda la vida. Esta no fue la primera vez que lo comí, pues ese mismo día, al desayuno, en la Posada Merú, Grey me había dado un buen pedazo para el desayuno, por eso cuando lo vi, no hice más que sentir alegría de poder encontrarme otra vez con ese nuevo “mejor amigo”. Este queso es propio de la región oriental de Venezuela, por eso su nombre. Es un queso delicado, graso, sabroso cuya consistencia es un misterio que creo es digno de ser estudiado por la física porque no es sólido, ni tampoco líquido, es algo así como una especie de plasma deliciosa. Yo no soy experto pero no me explico cómo es que lo pueden contener en esa forma redondeada y mucho menos, como hacen para porcionarlo en tajadas, porque ustedes lo pueden ver ahí en el plato, una tajada perfecta, pero no es si no tratar de cortarlo, o ponerlo como hice en este caso dentro de mi cachapa para entender lo que acabo de tratar de explicar. A ver, yo no lo puse en mi cachapa, lo esparcí con el cuchillo como si untara mantequilla, y jamás se rompió…  se me hace agua la boca al escribir esto… ¿cuándo será que puedo volver a verte viejo amigo? Voy a ponerles un ejemplo cercano para que se lo imaginen: sabe y se parece a ese queso bogotano, el que viene en “bolita” que uno siempre compra en la terminal o en el aeropuerto para traerle a la familia del viaje; sólo que la consistencia es como cuando sumerges el queso bogotano en una taza de chocolate hirviendo…  ¿recuerdan lo que es tratar de sacarlo con una cuchara del líquido caliente?  Pues bueno, ahí tienen el queso guayanés.

05 SalíAComer a la TomasaY por último, para redondear la experiencia, la bebida para pasar mi comida fue un par —porque no me conformé sólo con uno— de vasos de refrescante papelón. Esta bebida es mi favorita aquí en Colombia, sólo que la conocemos como “Güandolo”. Es simplemente panela, que los venezolanos llaman “papelón” porque al cocinar y cuajar el jugo de caña, la ponen a secar en unas hojas grandes en las que los envuelven luego, como el quesito nuestro, y de ahí viene el nombre. La panela es rayada y luego se disuelve en agua, a esto le agregan zumo de limón, combinando y equilibrando el sabor agrio con el dulce y que frío, se convierte en la bebida más energizante y refrescante del mundo. ¡Qué tremenda experiencia gastronómica! ¡QUÉ DELICIA!

Yo #Salí a almorzar a la Tomasa restaurante en Ciudad Guayana Puerto Ordaz y tuve la más profunda, sincera y deliciosa experiencia gastronómica venezolana. Yo te lo recomiendo con toda la seguridad de que si lo visitás, vas a obtener lo mismo o más que yo. Yo Salí, ahora te toca a vos, salir a comer, a viajar, a vivir.

 

 

Mira el video de mi experiencia en este restaurante:

https://www.youtube.com/watch?v=LT_yIiLXD9Q

 

 

Monday, 17 October 2016 20:51

¡BENDECIDO Y AFORTUNADO! SALÍ A SAN PASCUAL

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01 SalíAComer a San PascualComer es una necesidad, comer bien es una ¡Bendición! No sé si quepa en esta discusión la definición de lo que significa esta última aseveración, porque por supuesto entraríamos en terreno peligroso y hasta tortuoso pues para algunos será lo saludable lo que define esta acción, para otros a lo mejor, lo más dañino y grasoso es la que se lo gana, —por aquello de que todo lo bueno engorda— habrá por supuesto aquel que proponga que comer bien depende de lo escasos, exóticos y costosos que sean los ingredientes y para otros, comer bien es en “Opípara Ptanza”, como los romanos en sus bacanales, es decir, mucho, bastante, hasta que harte. Así que entonces tal vez no llegaríamos a un consenso en tal definición. Por eso ha de entender mi lector que vamos a entrar en un terreno personal y que como siempre, todo lo que está aquí escrito, y con esto me refiero a todo el blog, nace de mi propia experiencia y gusto.

Verán, las hamburguesas son uno de esos alimentos que me han impactado y definido como ser. Desde que estaba pequeño, y que sólo emanaba ternura, inocencia y belleza… dúdelo quien lo dude… la cultura y los medios de comunicación se encargaron de ponerme un rayón imborrable en la cabeza con respecto a esta comida rápida. Por más que intentaron que fuera la espinaca la que se impusiera como un alimento preferido al ver que Popeye se hacía más fuerte cada vez que la comía, en realidad era a Pilón a quien miraba con envidia, por más perezoso que fuera y aunque pareciera que comerlas le hacían más fofo, pues, ¿qué les digo?  Por lo menos más suculentas sí se veían.

 

 

02 Hamburguesas en los CómicsPopeye es sólo un ejemplo, porque en Archie y sus amigos, el cómic que mostraba la vida de un grupo de adolescentes que tenía una banda musical, Torombolo, el que tocaba la batería en la banda, era un enfermo por las hamburguesas y por lo general se estaba comiendo una antes de cada presentación. Podría seguir por mucho rato más con ejemplos como Tom y Jerry, Los Picapiedra, pero no quiero ahondar más en mi rayón “hamburguesistico”. Así pues que cada vez que hay una buena oportunidad de comerse una buena muchachona de estas, “ni corto, ni perezoso”.

03 SalíAComer a San PascualHace poco un viejo conocido del mundo de la producción audiovisual  —en el que me desenvolví con alguna soltura por un tiempo— y que al igual que yo se cansó de llevar caprichos inverosímiles a algunos clientes, me contó que ya tenía en marcha un plan B para no volverse a ver obligado a sentarse por catorce y hasta dieciséis horas seguidas sin parar frente a un computador; me dijo que dicho plan estaba  inspirado en algo que amaba y que hasta ese momento sólo hacía para él mismo, su pareja o su familia. Con la excusa de que yo era la única persona que conocía que “sabía sobre gastronomía” —concepto generoso que le agradezco y considero muy alejado de la verdad— pues,  quería que yo comprobara y en especial probara para que le diera mi opinión, pues el plan incluía comer. ¿Y saben qué? ¡Me convenció!

Juan Fernando Criales junto con su hermano y un par de amigos le apostaron todo a un restaurante en el que quisieron desde un principio expresar lo que saben, lo que sienten, lo que les gusta, en hamburguesas de autor, arepas rellenas y en unas costillas bien hechas y jugosas, todo, con un toque muy personal y creativo.

04 SalíAComer a San PascualAsí pues que me fui para San Pascual, un restaurante muy acogedor y muy bien ubicado: a cuadra y media del Primer Parque de Laureles de Medellín. Si subes por la 35 desde la Avenida Nutibara, sólo debes girar a la derecha en el parque de Laureles y a mitad de la cuadra luego de la esquina de Sushi Light lo encuentras. Es un lugar muy íntimo, tiene una pequeña terraza con unas cuatro mesas y unas cuantas más adentro en dónde es más iluminado. Una barra americana separa los ambientes del salón y la cocina lo que te permite tener contacto todo el tiempo con el cocinero y quienes te atienden; este tipo de detalles para mí, son muy buenos, pues creo que la cocina abierta crea un vínculo de mayor confianza entre cocineros y comensales.

05 SalíAComer a San PascualLlegué con dos personas invitadas a quienes quería que conocieran la propuesta conmigo y me dieran sus opiniones de comensales casuales. Eso haría también aterrizar tal vez mi concepción de la experiencia. Nos sentamos, fuimos bienvenidos y muy bien atendidos por los dueños, por supuesto, como atienden a todos y cada uno de sus comensales, y para que me entiendan, les voy a explicar por qué el concepto de “bendecido” se aplica en este lugar desde que llegas hasta que te vas. La bienvenida a San Pascual es con un plato que trae una mermelada de vino ¡hágame el favor! Y unas cuantas ostias. Su mercé muñeco entonces lo único que tiene que hacer es echarse la bendición y esperar a estar confesado, porque las ostias “ungidas” en esa mermelada a veces agria, a veces dulce, que sabe a vino y que embriaga pero no por el alcohol que ya migró al ser cocinado, sino por lo deliciosa que resulta la combinación, te van a hacer querer pecar…  pidiendo más, o comiendo con más gusto —iba a utilizar la palabra gula, pero algo me dijo que ya estaba bien de sacrilegios y herejía—.

En breve nos entregaron la carta y comenzó la aventura. Yo tengo que confesar que desde antes de ir ya sabía que quería pedir, pues Juan Fernando y Natalia, la otra socia, habían aceptado mi invitación para ir al programa y me habían antojado de varias maravillas que hay en el menú (Click aquí para escuchar el programa) así que sin pensarlo mucho, pero eso sí, luego de revisar el Menú por si se me antojaba complementar con algo, me pedí la hamburguesa especial de la casa una San Pascual.

06 SalíAComer a San Pascual150 gramos de carne seleccionada especialmente por ellos, pues su principal preocupación siempre ha sido que la carne sea de la mejor calidad y lo más magra posible, ya que consideran que con esto, le entregan al comensal una experiencia única y sincera en la que no le adicionan, a parte de las especias con la que la condimentan, ningún otro ingrediente para “hacerla rendir”, como dirían por ahí. Además de la carne trae una tajada de jamón de cerdo de alta calidad, queso, tocineta, lechuga, tomate y… aquí viene el ingrediente que me hizo venir por esta deliciosa propuesta: un baño extrañamente delicioso de la salsa de chocolate San Pascual. ¿No les parece una locura? ¡Chocolate en tu hamburguesa! Si bien estos dos alimentos son dos cosas deliciosas, el hecho de concebirlos juntos, combinados, te hace dudar un poco y sin embargo, estos magos lograron hacer que sepa absolutamente ¡rico! Otro detallazo que vale la pena mencionar es que el pan que usan para armar las hamburguesas es artesano, hecho a la medida de manera única para ellos por un panadero experto que prefiere quedarse en el anonimato y seguir haciéndolo sólo para ellos. Una buena porción de papas para acompañar y una cerveza nacional y listo el cuadro.

07 SalíAComer a San PascualMis acompañantes pidieron por un lado una hamburguesa Monje que trae 150 gramos de carne, tocineta, jamón, queso, tomate y unas ciruelas en salsa que le dan un toque agridulce muy especial y arrebatado a la hamburguesa. La otra era una Abadía que trae lo mismo que la anterior pero viene con champiñones en salsa. Ambas las probé y ambas las aprobé…  no queriendo decir que tenga el poder de desaprobarlas, sino que al hablar con mis acompañantes y contarles la historia del lugar y de mi amigo Criales, pues ellas también sintieron esa conexión especial con la comida a la que catalogaron de muy sincera y deliciosa.

08 SalíAComer a San PascualEn San Pascual tienen una opción que confieso, aunque no crean, no conocía y que parece que aplican en otros lugares. Se llama La Pascualita, que es una minihamburguesa hecha con todo el amor del mundo y que para que no se sienta solita viene en el plato acompañada de otra igual. Se ven divinas, parecen de juguete pero no lo son, porque el sabor es más intenso si lo puedo llamar de alguna manera. Estas hermosuritas traen el pan artesano por supuesto, unos 80 a 90 gramos de carne regordeta y jugosa, tomate, cebolla, salsa de la casa y queso en bloque… Criales me contó que para ellos, me refiero a los socios, en sus discusiones de cómo iban a abordar su negocio, siempre pensaron que en Medellín, el queso era un motivo de frustración, pues, una loncha cortada industrialmente no parecía ser suficiente, así que quisieron cortar con esa sensación en su negocio y el queso que le ponen a sus hamburguesas es cortado por ellos mismos del bloque, así se aseguran de que se sienta de verdad al comerse sus hamburguesas. Pues bien, en la pascualita, te ponen un corte grueso que se comienza a derretir por el contacto con la carne caliente, pero que aún puedes percibir en la mordida. Estas Pascualitas entonces son una muy buena opción para aquellas personas que no comen mucho, es decir, geniales para llevar a la novia con estómago de pajarito, dejarla que se coma una mientras vos te comés tu superhambuguesa normal y recibir con beneplácito ese momento glorioso en el que te diga: estoy super bien con esa hamburquesita que me comí, “cómete tú la otra”: Entran coros celestiales.

09 SalíAComer a San Pascual#Salí a San Pascual en el Primer Parque de Laureles y recibí la bendición de este santo tan especial, que por cierto es el santo de los cocineros, de ahí el nombre del restaurante. Me comí unas deliciosas hamburguesas con un par de toques muy creativos y coquetos que me hicieron sentir que iba al cielo. Buena atención, grandes ingredientes, excelente lugar para disfrutar y compartir. Por eso te invito a vos, Salí a San Pascual y llévate la sorpresa de la buena vida al comerte una merecida y deliciosa comida, bien preparada y con mucha sasón. No te vas a arrepentir, con toda seguridad te vas a sentir Bendecido y Afortunado como yo. Y eso porque a todos nos gusta salir a comer, a viajar, a vivir.

Saturday, 01 October 2016 21:06

COMÍ ARISH, TRÍPOLI Y YABRAK - SALÍ A SHAWARMA

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01 SalíAComer a ShawarmaLa cultura árabe tiene un encanto muy particular, quizás pocos lo reconozcan pero la influencia que tiene en la vida diaria es tremenda. Su aporte en el mundo de las matemáticas, sólo empezando con los números, es decir, con la forma en la que los escribimos hoy podría ser suficiente; pero enamorados de la perfección de la naturaleza lograron con su estudio profundo a través del cálculo, el álgebra y la física a aclarar y entender muchas cosas del universo. Los árabes se enamoraron del cielo y las estrellas y estudiaron los astros juiciosamente, se apasionaron por la física hasta el punto de que el primer hombre que intentó volar fue un árabe que luego imitara Leonardo Da Vinci; se enamoraron de las letras y escribieron hermosos poemas e historias que todavía escuchamos y con los que soñamos. Su música y danza perviven en el hoy en sus tonalidades originales en instrumentos de percusión y de vientos, pero también en las notas de culturas más modernas como el flamenco y de cantantes actuales como David Visbal y Shakira. Nuestro idioma está lleno de aportes de esta cultura, más de cuatro mil palabras tienen su origen en él: albóndiga, alcohol, alcachofa, bellota, elixir, escabeche, guitarra, hola, jabalí, jarabe, limón, máscara, naranja, sandía, toronja, toronjil, zanahoria… esto sólo por enunciar unas cuantas y ni siquiera son las más comunes. Pero el aporte que más me gusta, y que ya han de sospechar cuál es, es el de la comida.

Empanada…  ¡polémica! Pues he escuchado varias veces que su origen árabe es un mito, al menos el de la palabra y resulta que sí, y que no, porque eso de envolver la comida en pan, es tan antiguo y propio de infinidad de culturas y los árabes tienen su propia versión, que evolucionó y viajó hasta Europa y que luego llegó a las Américas.

02 SalíAComer a ShawarmaEl quibbe, la pita, el pan arracimo, sin levadura o árabe, los fríjoles que son más orientales pero que por su cercanía también tuvo su aceptación en el medio oriente antes que en nosotros los occidentales, las habas, los garbanzos, los yogures… mejor dicho, esta aldea global de la que estamos disfrutando hoy en día y que nos ha convertido en habitantes de un mundo más pequeño por decirlo de alguna forma, está bañado por innumerables posibilidades de disfrutar de estas delicias propuestas por esa cultura tan rica e importante.

Recuerdo que en mi época de estudiante universitario, hace unos añitos ya, en algún momento de esos en los que había que estudiar largas horas en la casa de un compañero, se nos dio por esa mala costumbre de tener hambre. Se venía una noche larga y había que comer algo. Le encomendamos la misión a una compañera para que buscara algo de comer en la calle mientras los demás avanzábamos con las labores académicas. Cuando llegó la comida, recuerdo, me entró una pequeña duda: la compañera fue a comprar unos envueltos de pan que traían carne y vegetales por dentro y que se veían especialmente pequeñitos, bueno, para un universitario tragaldabas como yo; traía además unas bolitas de carne apanadas y unas salsas raras de ajo y de cilantro. Me comí mi porción de esa comida que no conocía con un gusto anormal, pues olían y sabían delicioso. Lo único con lo que lo pude comparar para esa época en la que no estábamos tan abiertos gastronómicamente hablando fue con la comida mejicana, pues parecían unas fajitas y a la vez no lo eran, porque su concepción era distinta. Pregunté por el nombre de lo que habíamos comido y sinceramente, era tan extraño para mí que no fui capaz de guardármelo en la memoria y aun así, le agradecí a mi compañera por haberme dejado descubrir algo de la comida árabe, pues venía de un restaurante que ella conocía porque quedaba cerca de su casa, por ahí en el Mall de la Visitación en el Poblado.

03 SalíAComer a ShawarmaHoy, unos quince años o más, sé a ciencia cierta qué fue lo que comí porque ya lo reconozco, el envuelto de carne y vegetales que comimos era un Shawarma, y las bolas de carne apanadas, eran quibbes. ¿Y por qué lo sé tan a ciencia cierta?  Pues porque este año se celebraron los 20 años de uno de los restaurantes pioneros en este tipo de comida en Medellín y me invitaron a la celebración. Mientras miraba a lado y lado y conversaba con mis compañeros de mesa, otros representantes de periódicos y blogs gastronómicos de la ciudad simplemente fui recordando cosas de esa experiencia efímera, pero luego, cuando tuve la oportunidad de entrevistar a la dueña del restaurante, a la pionera Tata Abisaad Hanna, di con la neurona que me faltaba; tuve un momento de flash back.

En el evento tuve la oportunidad de comer muchas cosas deliciosas, pero como estábamos en medio de una experiencia de tipo informativo, en el que la interacción con los compañeros y con los exponentes me mantuvieron algo distraído de los sabores y sensaciones, pues tuve que armar plan para unos días después con el fin de esta vez sí, vivirla con toda.

04 SalíAComer a Shawarma

Así pues que en esta ocasión quise abarcar varias cosas del menú que me habían gustado y otras que no había tenido la oportunidad de probar. Al final, la mesa estaba abarrotada con un festín digno de los relatos que me hicieron soñar alguna vez, narrados en las mil y una noches. Había pues pan árabe para poder tomar los alimentos, pues esto se come con la mano, queso arish que es una bola de queso conservado en aceite de oliva y que según me contó Tata, cuando están bien hechos logran conservarse por incluso, hasta cincuenta años. Ya saben, esa es una respuesta a la conservación de los alimentos en el desierto. Este queso es como un yogurt salado y viene en dos presentaciones una solito y otra con unas especias que lo cargan de sabor y de olor.


En otro plato había Tabule que es una ensalada que sirve muy bien para limpiar el paladar entre plato y plato. Sus elementos están muy bien picados lo que la hace muy liviana y deliciosa, tiene tomate, cebolla, perejil, pepino, pimentón, zanhoria, jugo de limón y aceite de oliva.

05 SalíAComer a Shawarma

El otro plato traía varios tahines que se llama “tripoli”, el tahine es una especie de puré y es de garbanzos y dependiendo de los otros ingredientes que traiga se le llama humus. Uno trahía ajo, ajonjolí y aceite de oliva, el otro pimentón y el otro berenjena. Son espectaculares, bien combinados con el tabule…  se me hace agua la boca.

Para seguir, en otro plato había quibbes que son unas bolitas fritas de trigo con carne o con otros ingredientes como ahuyama por ejemplo… son espectaculares.

06 SalíAComer a Shawarma

Y para terminar un plato con varios Yabrak, que son los padres de los conocidos “indios de repollo” que existen en muchas regiones del país. Estos son unos “tamalitos” cuyo envuelto se puede comer y que se hace con hojas de parra; están rellenos de arroz y carne unos, y arroz con lentejas los otros. Son cocinados y vienen en un caldo que es mezcla del líquido que soltaron al cocinarse con un poco de aceite de oliva y especias. No me hagan acordar lo deliciosos que estaban porque me dan ganas de irme ya mismo por una buena porción de esas.

La experiencia podría ser más redonda si tuvieras  que defenderte sólo con tu pan árabe para comerte todas estas delicias, lo que me recuerda que por lo general hay que pedir siempre más pan porque la idea es limpiar los platos y hay que pedir más sí o sí, pero por supuesto, en Shawarma te entregan cubiertos para que puedas comer cómo te gusta, cómo estás acostumbrado. La comida es excepcional, tanto que muchos comensales que vienen precisamente de la tierra que la inventó han felicitado a la dueña y es más, me contó Tata que alguna vez, incluso hasta se han enamorado de ella y le han pedido la mano para casarse y llevársela para Libia ¿Qué tal?  Así que ahí tienen una razón más para ir y probar si es que nunca lo han hecho, comida árabe, vale toda la pena del mundo, es ¡Deliciosa! Yo ya Salí, recordé lo que es, lo disfruté al máximo y te lo recomiendo de verdad: #SalíAComer a Shawarma.

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