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Wednesday, 23 March 2016 22:31 Written by 
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01 Cerveza en playaSi bien la comida es muy importante en este blog y es una parte muy especial en mi vida, he de ser enfático en que la mayoría de las veces, es la experiencia que acompaña al acto de comer lo que puede hacer que la comida más especial y deliciosa del mundo no sepa tan bien, que no llene las expectativas, y que por el contrario, el plato más humilde se pueda convertir en es manjar que se va a quedar en tu memoria gustativa, para siempre.

Así pues que esta vez lo que voy a hacer es centrarme en una experiencia que hizo de una comida sencilla, la más sublime.

Como especie hemos pasado por muchos estadios evolutivos con respecto a la comida y la forma en la que la consumimos. En algún momento fue muy importante para nosotros comer escondidos, con un techo encima de nuestras cabezas y protegiendo nuestra comida; éramos más vulnerables cuando nos alimentábamos y para ajustar, nuestra comida atraía a otros depredadores, lo que nos convertía a nosotros en su bocadillo. Bueno, eso ha cambiado un poco, claro, siempre y cuando estemos en nuestro hábitat natural, me refiero a las ciudades. Es más, ha cambiado tanto que una de las mejores actividades que podemos realizar es comer al aire libre. ¿O me van a decir que hacer un asado no es precisamente eso? ¿O una sancochada en un río? ¿Acaso no le llamamos picnic precisamente a esa actividad?

02 Gertrudis y Jacobo en la playa de TolúPues bien, les voy a describir una experiencia al aire libre que voy a recordar para toda la vida… Playas de Tolú, Sucre, pasaban las dos y media de la tarde aproximadamente, era una tarde de playa perfecta pues el mar estaba cálido pero refrescante, el sol lo fundamentaba todo con su cara amarilla y rechoncha y hacía las delicias de todos los que teníamos la suerte de pasar esa tarde en ese bonito lugar de Colombia. Cuerpos expuestos a las radiaciones chirriaban mientras se cocían en sus propios jugos a diestra y siniestra, y lo que más me sorprende es que lo hacen a voluntad para luego lucir sus quemaduras de primer grado con orgullo en sus lugares de trabajo o estudio. Hay que ver lo inteligente que es la naturaleza… mis chiquipeludos se disfrutan al máximo este tipo de oportunidades, gozan del mar cuanto les apetece, fijan el calcio en sus huesitos exponiéndose a la vitamina D de los rayos solares, pero eso sí, buscan la sombra cuando es pertinente. Ya ellos habían almorzado, pero los papás no y no hay nada que estimule más a margarita, me refiero a la serpiente arrollada de diez metros que tengo en las tripas, para pedir comida, que hacer actividades acuáticas. ¿O no? Y además un par de cervecitas entre tanto y tanto también hace que la flora intestinal pida que la abonen.

Así pues que era hora de almorzar y la idea de ir a cambiarse o de caminar hasta un restaurante sinceramente no sonaba muy bien. Es más, alcancé a pensar que el momento estaba tan agradable ahí bajo una carpa playera, con cervezas frías, con la brisa del mar rozándome la cara y agitando mis crespos, que hasta sería capaz de aguantarme hasta la noche para comer algo importante y que más bien, iría hasta mi hotel, que quedaba justo a unos cien pasos del lugar en el que nos encontrábamos, para traer unos paquetes de papitas y un par de latas de salchichas para sostenernos hasta la noche.

03 caldo de pescado en playas de TolúAsí lo expuse y fue aceptado por mi compañera quien también veía un inconveniente en perder nuestra posición en la playa. Me levanté para hacer lo dispuesto y entonces vi que en el hotel al lado del que me estaba quedando, tenían servicio de restaurante…  en el mío también, pero sinceramente, luego de un “desayunito” que nos comimos un día antes ahí mismo, no me quedaron ganas de saber cómo eran los “almuercitos”. Entonces nada más que por inercia me acerqué a preguntar por lo que ofrecían y resultó que era muy rico, de casita muy aseada, a buen precio y lo mejor de todo, era que me lo llevaban hasta la playa.

Un minuto más tarde me estaban poniendo mesa y cubiertos en plena carpa…  no lo podía creer. Cinco minutos más tarde, un plato de caldo de pescado humeante, cargado, sabroso, levantamuertos estaba a mi disposición. Juro que en este momento tengo las papilas gustativas trabajando en pos de la memoria, me muero de ganas de comerme uno de esos en este momento… el olor, el sabor, la espesura de su consistencia, me babeo.

04 Arroz con coco pescado frito y patacón típico costeñoEn breve me pusieron en la mesa el “seco”: arroz con titoté, es decir, el que conocemos los cachacos como arroz con coco, o arroz cocúo, patacones, una refrescante ensalada de lechuga, tomate y cebolla —en mi opinión no requería de nada más— y un buen pedazo de corvina frita. No sé si era el mar que se agitaba frente a mí, la brisa que me acariciaba el rostro, la arena suave bajo los pies y con la que jugaba mientras comía, ya saben, cerraba los dedos y los enterraba de puro placer; no sé si era la alegría de saberme en un lugar tan bello y especial como Tolú, la compañía de mis perros y de mi pareja, no sé si sólo algo, o todo combinado lo lograron, pero ese arroz equilibrado entre el dulce y la sal, hecho por las manos expertas de una matrona costeña, ese pescado crujiente en el exterior pero blando y jugoso por dentro, los patacones y la ensalada, me supieron a la mismísima gloria de estar vivo. Quien pasó y me vio comer ha de haber sentido envidia, porque la satisfacción me brotaba por los poros; la sonrisa no se me quitaba de los labios, el corazón se me quería salir de la emoción y la barriga me bailaba porque la boca estaba viviendo una fiesta.

Para SIEMPRE se me ha quedado esta experiencia en la memoria…  le hablaré a otros de ella en mi vejez, se quedará inmortalizada en estas letras y en tu mente porque leíste esto. Por eso te puedo decir con total seguridad, #SalíAComer a las playas de Tolú y obtuve sin más una experiencia sublime, sin buscarla, sin pretenderla; por eso te puedo decir a vos, que en el mar la vida es más sabrosa y si tenés los sentidos atentos, la comida también. Yo ya lo hice, ahora te toca a vos, Salí a comer, a viajar, a vivir.

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